Una reconocida figura pública confirmó en televisión que encargó un estudio de factibilidad a un equipo multidisciplinario. Se define post Mundial e iría por fuera de los partidos tradicionales.
En una extensa entrevista televisiva en horario central, un reconocido conductor y referente rompió el silencio sobre los fuertes rumores que lo vinculan a la política nacional de cara a las próximas elecciones.
Lejos de las especulaciones partidarias tradicionales, confirmó que ya cuenta con un equipo trabajando en un proyecto transversal y puso una fecha límite clara para definir si competirá o no por el máximo sillón del país.
El protagonista de esta revelación fue Dante Gebel, quien en un extenso mano a mano con Luis Novaresio por la pantalla de A24, habló a fondo sobre sus aspiraciones.
Ante la consulta directa sobre una posible candidatura a presidente, Gebel fue cauto inicialmente: «No tengo ganas de ser candidato, sería arrojar el honor a los perros», aseguró. Sin embargo, inmediatamente después reconoció que «el deber cívico a veces llama». Confirmó que lo haría únicamente por un proyecto serio y reveló que ya conformó un equipo de trabajo integrado por dirigentes de distintos espacios políticos: libertarios, peronistas, radicales, del PRO y de la Ucedé.
Según detalló, le ordenó a este grupo de colaboradores la creación de un proyecto político para realizar un «estudio de factibilidad». Si el resultado de ese análisis es positivo, aceptaría el desafío. Sobre la fecha de definición, puso un plazo concreto y estratégico: esperará a que termine el Mundial de Fútbol. «Sería a mediados de agosto o septiembre», precisó. Por el momento, prefiere mantener bajo llave los nombres de quienes integran su mesa chica para evitarles problemas, ya que muchos de ellos actualmente cumplen funciones en distintos ámbitos.
Al definir su postura ideológica, fue tajante. Afirmó que no es peronista y que no competirá bajo ese sello, desmintiendo las versiones que circularon con fuerza en los últimos tiempos. Tampoco se siente cerca de las figuras polarizantes de los últimos años. «No me siento ni cerca de Cristina ni cerca de Milei», sentenció, remarcando su intención de ir totalmente por fuera de los partidos tradicionales.
Sobre el exministro de Economía, fue rotundo: «No conozco a Sergio Massa».
En el plano del análisis nacional, reflexionó sobre el actual gobierno. Consideró que Javier Milei capitalizó el hartazgo de la gente, que prometió demoler y cumplió, pero advirtió que ahora, en la mitad de su gestión, «debería empezar a construir».
Confesó que tal vez hubiese votado por el actual mandatario por considerarlo una persona «disruptiva», contraponiéndolo a un Massa al que definió como «políticamente correcto, pero que desconocía de todo».
Si finalmente decide competir, adelantó que tendría un perfil moderado y que no basaría su campaña en atacar a otros. En ese sentido, marcó una diferencia de estilo: opinó que el actual mandatario «a veces le falta el respeto a sí mismo», algo que él asegura que no haría.
Basando sus principios en la premisa «Mis valores son Dios, la verdad y la familia», advirtió que si surgiera algún corrupto en su equipo, lo eyectaría de manera inmediata. Puesto a opinar sobre la coyuntura y el caso Adorni, no dudó: «Si me tocara a mí, le diría que dé un paso al costado».
En el ámbito internacional, Gebel se refirió a su vínculo con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a quien considera su amigo, aunque advirtió que no sabe cómo puede terminar su gestión y que podría enfrentar problemas hacia el final de su gobierno.
Sobre Donald Trump, lo calificó como un «tipo disruptivo» al que «le ha ido bien al país hasta el momento», aunque prefirió no profundizar demasiado afirmando: «No puedo opinar porque soy residente de Estados Unidos».
Al ser consultado sobre qué modelo de país le gustaría que siga la Argentina, señaló que miraría hacia Europa donde hay muchos países de ejemplo, o bien hacia Estados Unidos en términos culturales.
Finalmente, abordó los cuestionamientos sobre su situación patrimonial. Aclaró que nunca vivió del Estado y que gana mucho dinero producto de su trabajo privado. «Gané fortuna con mis conferencias», afirmó. Además, aprovechó para desmitificar una famosa foto donde se lo ve junto a una Ferrari amarilla: aclaró que el vehículo es de su mecánico y que solo le pidió el auto para tomarse una foto.
«Podría comprarme varias, porque me lo gané, pero no me gusta», subrayó. Para cerrar, trazó un paralelismo entre su visión política y su historia personal: «Me choqué con la religión organizada, y ahí tenés que ir por afuera del establishment», sentenció, reafirmando su estilo de ir por fuera de las estructuras convencionales.

