despiste ruta 223 Ruiz de Montoya

 

 

 

Un hombre perdió el control de su Peugeot 504 sobre la Ruta Provincial 223 en Ruiz de Montoya. Terminó en la zanja, pero salió ileso de una situación que pudo ser tragedia.

 

 

 

 

 

La madrugada de este jueves no fue la más tranquila para un conductor que circulaba por la zona de Ruiz de Montoya. Alrededor de las 3 de la mañana, cuando la visibilidad es poca y el cansancio pega fuerte, un viejo conocido de nuestras rutas terminó fuera de control.

El hecho ocurrió sobre la Ruta Provincial 223. Por razones que todavía la policía está tratando de entender, un Peugeot 504 que venía transitando con normalidad, de repente pegó un volantazo, perdió la estabilidad y terminó su recorrido metido en la banquina. El «Yeyo», un auto de fierro pero que no perdona errores de cálculo, quedó varado al costado de la ruta ante la mirada de quienes pasaban por el lugar.

Rápidamente, se activó el protocolo y el conductor fue llevado hasta el Hospital de Área de Capioví. Teniendo en cuenta cómo quedó el vehículo y la hora del despiste, muchos pensaron que el parte médico iba a ser complicado. Sin embargo, tras ser revisado de arriba abajo por los doctores de turno, se confirmó lo que parecía imposible: el hombre no tenía ni un raspón.

En el lugar del hecho trabajó el personal policial de la jurisdicción para tratar de determinar si hubo algún factor externo o si simplemente fue un error humano lo que mandó al coche a la zanja.

Lo cierto es que, a pesar de los fierros abollados y el susto que se llevó, la historia terminó siendo solo un anécdota de Año Nuevo para el protagonista de este despiste, un vecino de la zona cuyo nombre se mantuvo en reserva hasta que se completaran las pericias, resultando ser el conductor del rodado.