El sospechoso andaba de noche vigilando las viviendas del barrio Libertad cuando se topó con una patrulla. Escapó a los saltos por las propiedades vecinas hasta que los agentes lo acorralaron en un patio.
Un delincuente con frondoso prontuario protagonizó una espectacular persecución de película en las últimas horas en el norte de la provincia, cuando intentó eludir un control policial saltando como un acróbata por las viviendas de los vecinos.
El dramático episodio ocurrió cerca de las 21:00 horas de este martes en pleno barrio Libertad de la localidad de Puerto Iguazú. Los efectivos de la División Guardia de Infantería realizaban recorridas preventivas por la zona cuando, al llegar al cruce de la calle Miguel de Güemes, divisaron a un hombre sospechoso. El muchacho, al notar los uniformados y las luces de los patrulleros, pegó la vuelta y empezó a correr a toda velocidad.
En su desesperación por no volver a una celda, el delincuente trepó por la escalera de una casa familiar y comenzó a correr y saltar por los techos de varias propiedades linderas, sembrando el pánico entre los vecinos que a esa hora escuchaban las chapas crujir. A pesar de que los agentes le gritaban reiteradas voces de alto, el evadido continuó saltando entre los inmuebles hasta que calculó mal un salto y cayó al patio de una casa ajena, donde las patrullas lo rodearon por completo y lograron reducirlo a la fuerza.
Armas tumberas y denuncias vecinales
Una vez esposado en el suelo, los policías identificaron al acróbata tumbero como Américo Exequiel F., de 30 años, un hombre que ya es ampliamente conocido en el ambiente delictivo de la zona norte por contar con antecedentes penales por diversos robos y asaltos.
Al revisarle los bolsillos y las pertenencias en presencia de los dueños de la vivienda, los agentes se encontraron con elementos peligrosos: el detenido llevaba escondido un cuchillo de fabricación casera («tumbero») y dos destornilladores modificados con las puntas limadas y bien afiladas, herramientas que los ladrones usan habitualmente para amenazar a las víctimas o forzar los candados, rejas y cerraduras de las puertas.
Para complicar más su situación judicial, el propietario de una de las casas por donde pasó el delincuente se acercó a la patrulla y radicó una denuncia formal. El vecino explicó que ese joven de 30 años no era de la zona y que en las últimas semanas lo habían visto dando vueltas a pie, observando detalladamente los movimientos de las casas y los horarios de las familias, aparentemente marcando los domicilios para entrar a robar.
El detenido fue trasladado en un móvil hasta los calabozos de la Comisaría Segunda de Puerto Iguazú, donde quedó alojado junto a las armas caseras secuestradas, bajo las órdenes de las autoridades de la Justicia provincial.

