Se viralizó una filmación donde el pequeño Ángel suplicaba no ser entregado a su madre. La Justicia de Chubut investiga si hubo maltrato prolongado antes de su fallecimiento.
La muerte de Ángel, un nene de apenas cuatro años en Comodoro Rivadavia, ha dejado de ser una tragedia privada para convertirse en un grito de justicia nacional.
Lo que inicialmente se reportó como un paro cardiorrespiratorio, hoy es investigado como el capítulo final de un historial de maltrato que el propio pequeño intentó denunciar con sus lágrimas.
En las últimas horas se viralizó un video que hoy cobra un significado devastador. En las imágenes se ve al niño aferrado a su padre, llorando de manera desconsolada y repitiendo una frase que hoy hiela la sangre: “No me quiero ir, me quiero quedar acá”. El rechazo absoluto a ser entregado a su madre era evidente, una señal de alerta que, según la familia paterna, fue ignorada por quienes debían protegerlo.
Señales ignoradas y sospechas de maltrato
El registro audiovisual muestra al padre intentando contener al nene con abrazos y besos, en medio de una crisis de angustia que hoy la Justicia de Chubut analiza como una pieza clave. La madre del menor se encuentra actualmente en el centro de las sospechas por presunto maltrato prolongado y negligencia.
La investigación busca determinar si el paro cardiorrespiratorio que terminó con la vida de Ángel fue consecuencia de agresiones físicas o de un entorno de violencia constante. La familia del padre asegura que el sistema judicial falló al obligar al nene a regresar a un lugar donde claramente sentía terror.
El padre dijo durante el entierro del nene «Mi hijo pedía por mi». Además que cuando le dijo al juez Pablo Fleitas, que su hijo lloraba y que quería quedarse con su padre el juez le dijo, «Eso a nadie le importa».

