El sospechoso se paseó por la localidad rompiendo rejas y ventanas para llevarse dinero, computadoras y herramientas. La Policía lo cruzó en la Ruta 1 para cortarle la racha.
El 34 años que ya acumula en su foja de servicios nada menos que cuatro condenas firmes por robos agravados de autos y delitos contra la propiedad, volvió a las andadas y sumó una «trilogía» de atracos en la localidad de Azara.
Su más reciente raid delictivo arrancó cuando le abrió el auto a un joven de 28 años para arrebatarle la billetera con documentos y tarjetas. No contento con la cosecha inicial, subió la apuesta: forzó las rejas de la ventana de una vivienda para llevarse una notebook con cargador y $65 mil pesos en efectivo. Y para rematar la jornada de «trabajo», reventó los vidrios traseros de un gimnasio local para alzarse con varias herramientas de mano.
La fiesta duró hasta que la División Investigaciones de la Comisaría de Azara se puso a revisar los videos de seguridad de la zona. Los uniformados no tardaron mucho en reconocer la fisonomía y el «estilo» del multifacético ladrón.
El desenlace tuvo lugar alrededor de las 18:30 sobre la Ruta Provincial N.° 1, cerca del barrio Timbó Viejo. Los efectivos le cerraron el paso mientras circulaba muy tranquilo en una motocicleta Corven Hunter 150 cc (que, para no perder la costumbre, también sospechan que es robada).
En el operativo le secuestraron la notebook ajena y la billetera del primer damnificado. Ahora, el perseverante delincuente volvió al calabozo a la espera de lo que promete ser su quinta condena oficial.

