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Detuvieron a un hombre por abuso tras denuncia viral en Posadas

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Tras años de inacción judicial, la joven Emiliano Gabriel Sosa expuso su caso en redes. El acusado, que trabajaba en un colegio religioso, se entregó presionado por la viralización del video.

 

 

Lo que la Justicia mantuvo en suspenso durante años, la presión social lo resolvió en cuestión de horas. Tras la viralización de un crudo video testimonial, Jorge Daniel Romero (46) se presentó este jueves en la Comisaría Primera de Posadas y quedó inmediatamente detenido.

 

 

 

 

El hombre, que se desempeña en una institución religiosa de la capital provincial, enfrentaba una grave denuncia por delitos contra la integridad sexual en perjuicio de su propia hijastra, quien debió recurrir a la exposición pública para ser escuchada.

 

 

 

 

La víctima, identificada como Emiliano Gabriel Sosa, relató a través de Instagram un calvario de años que incluyó abusos prolongados y un aborto durante ese periodo.

 

 

 

 

El caso, que ya había pasado por los estrados judiciales, se encontraba en un limbo alarmante: a pesar de que el Juzgado de Instrucción N.º 3 había dictado inicialmente su libertad, la Cámara de Apelaciones de Misiones declaró la nulidad de ese fallo, señalando incluso que el acusado no cumplía con las restricciones impuestas. Sin embargo, la orden de detención nunca se hizo efectiva y el proceso quedó estancado, dejando a la denunciante en una situación de total vulnerabilidad.

 

 

 

 

«Me dejaron solo», afirmó la joven en su video, donde no solo apuntó contra la inacción judicial y el abandono de su propio abogado, sino también contra el Instituto Juan Basilio Magno.

 

 

 

 

Según la denuncia, el colegio religioso —donde ella cursó sus estudios— mantuvo al acusado trabajando con menores a pesar de estar procesado. La víctima denunció que la institución prefirió el silencio y la seguridad institucional por sobre la protección de los alumnos y la resolución del caso. Por temor a represalias y ante la falta de garantías, Emiliano debió mudarse a Buenos Aires.

 

 

 

 

Finalmente, acorralado por la difusión masiva de su rostro y de las capturas de pantalla de los mensajes que enviaba a la víctima, Romero se presentó de manera «espontánea» para ponerse a disposición. Si bien versiones oficiales intentaron señalar que la Justicia ya le seguía los pasos, lo cierto es que la orden de detención solo se activó tras el estallido del caso en el ámbito digital.

 

 

 

 

Actualmente, el implicado permanece alojado en una celda a disposición de la Secretaría N.º 2 del juzgado interviniente. Supuestamente la justicia ya le seguía los pasos, cosa que no parece cierta, ya que la víctima tuvo que salir a exponerse en las redes para que el caso vuelva a ser tomado en cuenta.

 

 

 

 

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