Murió a los 84 años el empresario Francisco “Pepi” Wipplinger, referente del transporte y la industria forestal en Misiones. Fue dueño de Primera Edición.
Misiones despide a uno de sus empresarios más influyentes. Este sábado por la mañana falleció Francisco “Pepi” Wipplinger, a los 84 años, luego de permanecer internado desde el jueves en el Sanatorio Nosiglia tras sufrir una descompensación.
Sus restos serán velados en Casa Cúneo, en Posadas. La noticia generó profundo dolor y conmoción en el ámbito empresarial, político y social de la provincia.
Nacido en la localidad paraguaya de Hohenau, Wipplinger llegó a Posadas siendo un niño, enviado por su familia en busca de oportunidades. Trabajó desde muy joven como peón de camionero, y con el tiempo forjó una de las carreras empresariales más notables del nordeste argentino.
Con esfuerzo y una visión estratégica, se convirtió en el mayor transportista de sustancias peligrosas del país. También fue uno de los principales productores forestales independientes de Misiones.
En los años 90, protagonizó una fuerte expansión empresarial al adquirir la química Duperial —junto al empresario Sergio Taselli— y más tarde compró el diario Primera Edición, al que posicionó como uno de los medios más leídos del NEA.
Con el paso del tiempo, “Pepi” se consolidó como una figura respetada y polémica a la vez, reconocida por su empuje, carácter fuerte y su incesante actividad empresarial.
En los últimos años también incursionó en la política y había sido electo concejal, aunque renunció a su banca la semana pasada para ceder el lugar a Fernando Zarza. “Estoy más activo que nunca”, había dicho días atrás en una entrevista con el portal Plan B.
La muerte de Wipplinger deja un vacío en el empresariado misionero, pero también el recuerdo de una trayectoria marcada por la determinación, la expansión industrial y la apuesta por Misiones como tierra de crecimiento.
Su legado empresarial y político
Francisco “Pepi” Wipplinger fue un autodidacta del negocio y la gestión, con presencia en múltiples rubros: transporte, química, madera, combustibles y medios de comunicación.
Su estilo directo y su olfato para los negocios lo convirtieron en un referente del empresariado regional, con vínculos estrechos en la política y la industria.
Hasta los últimos días de su vida se mantenía plenamente activo, atendiendo personalmente asuntos empresariales y vinculados a su labor política en el Concejo Deliberante. Su muerte sorprende al círculo económico misionero, que lo considera una de las figuras que moldearon el perfil productivo de la provincia en las últimas décadas.

