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Dos docentes misioneros fueron reconocidos con los máximos premios del certamen “Docentes que Inspiran 2025”

 

Dos docentes misioneros se llevaron los premios mayores del certamen Docentes que Inspiran 2025 gracias a proyectos innovadores y transformadores. Un orgullo para Misiones.

 

Dos educadores de la provincia de Misiones fueron reconocidos a nivel nacional en el certamen “Docentes que Inspiran 2025”, una distinción que cada año premia iniciativas educativas transformadoras de todo el país. En esta edición, el primer premio fue para Edgardo Doberstein, de la Escuela Provincial de Educación Técnica Nº 18 de Puerto Esperanza, mientras que el segundo lugar quedó en manos de Gabriela Büttner, del Instituto de Enseñanza Agropecuaria N° 8 de Guatambú.

 

 

 

 

 

Edgardo Doberstein fue distinguido por su enfoque centrado en el aprendizaje práctico y el uso de la tecnología para mejorar la vida de las personas. En un contexto con recursos limitados, impulsa a sus estudiantes a diseñar proyectos de impacto comunitario: desde prótesis 3D hasta un satélite educativo y un submarino dron para búsqueda de personas.

 

 

Edgardo Doberstein, de la Escuela Provincial de Educación Técnica Nº 18 de Puerto Esperanza

 

 

 

El docente trabaja con materiales reciclados, promueve el trabajo en equipo y genera alianzas con empresas que colaboran con insumos. Además, comparte sus métodos con otros educadores para ampliar el alcance de sus proyectos.

 

 

 

 

Entre los logros de su escuela se destacan premios en la Feria Nacional de Ciencia y el reconocimiento de varios ex alumnos que hoy estudian ingeniería o desarrollan emprendimientos propios. Para Doberstein, su principal orgullo es ver cómo jóvenes que dudaban de sus capacidades hoy transforman su entorno.

 

 

 

Desde hace años, Doberstein impulsa un modelo pedagógico sustentado en una idea clara: la tecnología debe estar al servicio de las personas. Bajo esa premisa, convirtió su taller en un espacio donde los estudiantes no solo aprenden a usar herramientas, sino que desarrollan proyectos capaces de tener impacto real en su comunidad.

 

 

 

Un aula que se volvió un laboratorio de innovación social

 

 

 

A pesar de las limitaciones materiales que enfrenta la escuela, Doberstein construyó un ecosistema creativo basado en tres pilares:

 

 

 

 

Con ese sistema, su taller produjo prótesis 3D accesibles, un satélite educativo tipo CANSAT, un submarino dron utilizado en entrenamientos de búsqueda, dispositivos para mejorar la movilidad de adultos mayores, herramientas pedagógicas como el reconocido “Mono Leo” para enseñar braille y decenas de prototipos que surgieron de necesidades planteadas por la comunidad.

 

 

 

 

 

 

Cada proyecto nace de una conversación, una demanda barrial o una problemática detectada por los propios alumnos. Para Doberstein, ese es el corazón de la enseñanza técnica: formar jóvenes capaces de observar su entorno con sensibilidad y crear soluciones donde otros solo ven carencias.

 

 

El docente que abre caminos

 

 

 

Uno de los rasgos más valorados de su trabajo es su capacidad para derribar barreras. Muchos de sus estudiantes llegan a la escuela sin confianza en sus propias capacidades o con trayectorias atravesadas por dificultades económicas. Doberstein se propone ayudarlos a descubrir talento donde ellos creen que no lo hay.

 

 

 

 

Resultados que hablan por sí solos

 

 

 

 

 

Pero para él, los galardones no son el objetivo. Su mayor orgullo es ver a ex estudiantes convertidos en técnicos, ingenieros, emprendedores y líderes comunitarios. Chicos que alguna vez dudaban de sí mismos hoy diseñan prótesis, trabajan en laboratorios, generan empleo o se vinculan con universidades que continúan acompañando a la escuela.

 

 

 

 

Una docente que acerca el mundo a las aulas rurales

 

 

 

Gabriela Büttner, del Instituto de Enseñanza Agropecuaria N° 8 de Guatambú

 

 

 

En el segundo lugar fue reconocida Gabriela Büttner, quien se desempeña en el área de inglés del IEA N° 8. Su propuesta educativa se basa en un enfoque inclusivo y emocional, adaptado al contexto rural. Desarrolla materiales propios, incorpora tecnología y busca conectar a sus estudiantes con oportunidades fuera de su comunidad.

 

 

 

 

Büttner creó un libro de inglés para escuelas agrotécnicas con terminología específica, además de contenidos digitales y una plataforma de acceso libre. Su trabajo no solo facilita el aprendizaje, sino que fortalece la autonomía tecnológica de los estudiantes, muchos de los cuales no contaban con experiencia previa en dispositivos.

 

 

 

 

La docente logró revertir situaciones de conflicto en el aula a través del acompañamiento y el trabajo emocional. Hoy, sus estudiantes muestran mayor compromiso y varios continúan estudios superiores o desarrollan proyectos personales. En uno de los casos más destacados, incluso participaron de actividades vinculadas a una feria en Londres, ampliando sus horizontes y descubriendo nuevas formas de intercambio y comercio.

 

 

 

Reconocimiento al compromiso

 

 

 

El premio “Docentes que Inspiran”, impulsado por el Grupo Clarín y la Fundación Surich, pone en valor a educadores que marcan un antes y un después en la vida de sus estudiantes. Para Misiones, la distinción de Doberstein y Büttner representa un orgullo y un ejemplo del impacto transformador que puede tener la educación cuando se combina creatividad, vocación y trabajo comunitario.

 

 

 

 

 

 

 

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