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Giro dramático en la búsqueda de la menor: el detenido se contradijo, confesó que estuvo con ella y ahora rastrillan un descampado con lagunas y pozos

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El empleado municipal Claudio Barrelier cambió su declaración y admitió que pidió un auto para llevar palas. Rastrillan 200 hectáreas en el sur de Córdoba.

 

 

 

El caso que mantiene en vilo a toda la provincia sumó una serie de revelaciones críticas y un drástico cambio de rumbo en las tareas de campo. Tras verse acorralado por el avance de las pruebas tecnológicas y fílmicas reunidas por los investigadores, el único imputado decidió quebrar el silencio y dar una nueva versión de los hechos que derribó por completo su coartada inicial. 

 

 

 

Esta declaración, plagada de nuevas contradicciones, obligó a la justicia a ordenar un inmediato despliegue de rastrillaje terrestre en una geografía sumamente compleja de la periferia urbana.

 

 

 

La reactivación de los procedimientos judiciales se precipitó este viernes cuando se inició un exhaustivo rastrillaje en un descampado ubicado en el barrio Ferreyra, en la zona sur de la ciudad capital. La urgencia de este operativo coincidió con un nuevo procedimiento de seguridad ejecutado en la vivienda del acusado tras detectarse una serie de movimientos sospechosos durante el transcurso de la madrugada.

 

 

 

En el centro de esta causa penal, que suma pistas minuto a minuto, el único detenido es Claudio Barrelier, un empleado municipal señalado por la Justicia como la última persona que mantuvo contacto directo con la víctima.

 

 

 

 

 

El quiebre fundamental de la jornada se produjo cuando el imputado fue trasladado a los tribunales para ser indagado por segunda vez. Ante las autoridades judiciales, el detenido pidió declarar y reconoció finalmente que la menor que aparecía junto a él en las cámaras de seguridad ingresando a su domicilio era efectivamente la adolescente buscada.

 

 

 

 

 

Esta confesión echó por tierra su primera declaración defensiva, oportunidad en la que había jurado que jamás estuvo con ella en su propiedad, sosteniendo falsamente que solo le había pagado el viaje en remís para que se retirara. En su nuevo relato, el acusado afirmó que la joven estuvo unos minutos dentro de su hogar y que luego se marchó a bordo de un automóvil Volkswagen Gol de color rojo.

 

 

 

 

 

 

Sin embargo, los dichos del empleado municipal sembraron aún más dudas en la fiscalía. El imputado aseguró que el resto de las personas que habitan en su casa no se percataron de la presencia de la menor. Además, admitió que le solicitó a un amigo que le prestara un automóvil Ford Ka de color blanco con el supuesto fin de buscar herramientas tales como palas y baldes, un detalle que encendió las máximas sospechas de los pesquisas respecto a una posible ocultación. 

 

 

 

 

Con este escenario, la hipótesis inicial de una desaparición voluntaria quedó completamente descartada y creció con fuerza la teoría de que pudo haber más personas involucradas en el hecho en calidad de cómplices.

 

 

 

 

 

 

Mientras el plano judicial suma las declaraciones del chofer de remís que trasladó a la joven y nuevos análisis de registros fílmicos, el foco de la búsqueda física se trasladó de manera masiva al sector sur. Las tareas de rescate y rastreo criminalístico se concentran en un área crítica de aproximadamente 200 hectáreas en el barrio Ferreyra, un terreno hostil cubierto de árboles, densos pastizales, tres lagunas y más de 30 pozos de agua

 

 

 

Debido a la gravedad de la situación, el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, confirmó formalmente que los rastrillajes con reflectores y brigadas especiales continuarán desplegados de forma ininterrumpida durante toda la noche para intentar dar con el paradero de la adolescente de 14 años de edad, identificada como Agostina Vega, de quien no se sabe nada desde el pasado sábado.

 

 

 

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