Visita historica: Se confirmó una gira internacional que incluirá varias provincias y países vecinos
Priscila
La Santa Sede anunció formalmente el itinerario de tres naciones sudamericanas para el mes de noviembre. El Gobierno celebró la noticia mientras surgen profundas diferencias ideológicas.
La Santa Sede hizo oficial el esperado viaje apostólico de la máxima autoridad de la Iglesia Católica por el cono sur para el próximo mes de noviembre. La travesía abarca compromisos eclesiásticos e institucionales en tres países sudamericanos durante casi dos semanas de actividades intensas, lo que desató una inmediata reacción oficial para la puesta en marcha de operativos logísticos de gran escala.
El itinerario confirmado para la región
El Vaticano ratificó que el sumo pontífice aceptó las invitaciones formales presentadas por los respectivos Jefes de Estado y las autoridades de la Iglesia en la región. La recorrida se extenderá del 6 al 17 de noviembre y tocará puntos clave de tres países:
Uruguay (6 al 8 de noviembre): Visitará las ciudades de Montevideo, Paysandú y Florida.
Argentina (8 al 11 de noviembre): Estará presente en Buenos Aires, Córdoba y la basílica de Luján.
Perú (11 al 17 de noviembre): Mantendrá actividades en Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa.
Desde la Iglesia aclararon que el programa detallado con los horarios y actividades específicas se mantiene bajo reserva y se dará a conocer públicamente a su debido tiempo.
La celebración oficial del Gobierno argentino
La confirmación generó una rápida respuesta de la Oficina del Presidente, desde donde calificaron la llegada del Santo Padre como «un acontecimiento de enorme trascendencia espiritual e institucional» para todo el país.
En el comunicado oficial remarcaron que la decisión responde a la invitación formal que el presidente Javier Milei le hizo llegar al Vaticano. Esa carta fue entregada de forma personal por el canciller Pablo Quirno durante una misión diplomática concretada en febrero de este año.
El Gobierno garantizó que se desplegarán todas las condiciones de seguridad y logística necesarias para el evento. Actualmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto coordina el operativo en conjunto con la Nunciatura Apostólica y la Conferencia Episcopal Argentina.
Por su parte, el canciller Pablo Quirno celebró la noticia en sus redes sociales: «Hace algunos meses tuve el honor de entregar personalmente al Santo Padre la invitación del Presidente de la Nación. Hoy recibimos con enorme alegría la confirmación. Continuaremos trabajando junto a la Santa Sede para que sea una visita histórica».
El lazo especial con Perú
Días atrás, el presidente interino de Perú, José María Balcázar, ya había anticipado la llegada del Papa en declaraciones a la radio RPP, confirmando que la estadía en suelo peruano durará entre ocho y diez días.
El vínculo de León XIV con Perú es sumamente estrecho: aunque nació en Chicago, Estados Unidos, el pontífice (cuyo nombre civil es Robert Francis Prevost) se nacionalizó peruano en 2015 tras trabajar más de 20 años en ese país como misionero y como obispo de la diócesis de Chiclayo.
Perú cuenta con 34 millones de habitantes y es uno de los países con mayor proporción de católicos en la región, superando el 80% de practicantes. Anteriormente recibió las visitas de Juan Pablo II (en 1985 y 1988) y de Francisco (en 2018).
Entusiasmo político y choques ideológicos
La confirmación representa un logro político para la gestión de Javier Milei, algo que no pudieron concretar las administraciones previas de Cristina Kirchner, Mauricio Macri o Alberto Fernández con el papa Francisco. Sin embargo, el entusiasmo mostrado por el Ejecutivo contrasta con las marcadas diferencias ideológicas que separan al mandatario argentino del pensamiento católico.
Más allá del rechazo de Milei al concepto de «justicia social» —un pilar de la Doctrina Social de la Iglesia— y de sus pasados descalificativos hacia el papa Francisco, en los últimos meses surgió un nuevo punto de fricción: la regulación de la Inteligencia Artificial (IA).
Mientras Milei publicó recientemente una columna en el diario británico Financial Times ratificando su compromiso de no regular la IA para permitir un desarrollo tecnológico sin intervención estatal, León XIV planteó una postura diametralmente opuesta en su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas.
En ese documento papal, el pontífice sostiene que es indispensable adoptar herramientas normativas para contener los abusos del poder tecnológico. «La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa Común, pero también puede dividir, descartar y generar nuevas injusticias. No es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza», advirtió el Santo Padre en su escrito.