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Escándalo por gritos íntimos a alto volumen

 

En un barrio que hasta ayer era tranquilo, una vecina encendió las alarmas —y no precisamente por inseguridad— sino por altos decibeles de entusiasmo nocturno. Según relató indignada una madre, cada vez que a la vecina “le están dando masa”, los gritos se escuchan tan fuerte que “parece que la están taladrando el juipy”.

La denunciante, que asegura tener chicos pequeños, afirmó que la situación ya es insostenible:
“Mis hijos escuchan todo, no sé si llamar a la policía o comprar tapones industriales”, escribió en redes.

La publicación explotó, y los comentarios no tardaron en convertir el drama en comedia nacional:

“Decí el nombre, por curiosidad científica nomás…”, pidió uno.

“Tírale piedras al techo, vas a ver que se calma”, sugirió otro, como si fuera un tutorial de YouTube.

“Poné la música fuerte, total que compitan”, recomendó alguien claramente acostumbrado a batallas de sonido barriales.

Otros vecinos, más espirituales, pidieron rezar por el descanso auditivo del barrio. Y no faltaron quienes propusieron hacer una vaquita para insonorizar la habitación de la protagonista del escándalo.

Por ahora, no hay confirmación de que la policía intervenga en casos de pasión ruidosa, aunque el barrio entero ya vive en alerta nocturna.

Mientras tanto, todos esperan la próxima noche con una mezcla de miedo, curiosidad… y auriculares a mano.

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