Las ventas al exterior superaron los US$9.500 millones gracias al fuerte crecimiento del sector energético y una mayor producción local.
El último informe oficial sobre el comercio exterior reveló números impactantes para el país, impulsados por un salto descomunal en las ventas de recursos no tradicionales. Una combinación de factores mundiales y mayor infraestructura local cambiaron las reglas del juego.
Un fenomenal desempeño en las operaciones comerciales con el exterior generó cifras sin precedentes para las arcas nacionales durante el último mes, consolidando una tendencia que transforma por completo la matriz productiva del país.
Los datos del Intercambio Comercial Argentino (ICA), difundidos este jueves por el Indec, confirmaron que las exportaciones nacionales marcaron nuevos máximos en mayo, al totalizar US$9.537 millones y lograr un superávit comercial superior a los US$3.500 millones. Las cifras récord fueron celebradas por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó el salto de la canasta energética, marcando el inicio de un camino donde el país pasa de ser importador a exportador neto de energía.
Por primera vez en plena temporada de cosecha gruesa, el petróleo crudo destronó a los «pesos pesados» del campo. Las exportaciones del rubro Combustibles y Energía aumentaron en mayo un 167,1% contra el mismo mes de 2025, acumulando un crecimiento interanual del 44% para el período enero-mayo. En contraste, los Productos Primarios del agro subieron un 22,5% en mayo y un 28,9% interanual en los primeros cinco meses.
Las ventas externas de energía llegaron a US$1.745 millones en mayo, donde el petróleo explicó US$1.172 millones de ese total (un salto del 322% interanual), convirtiéndose en el principal producto de exportación con el 12,3% del total general. El maíz y la soja quedaron relegados a la segunda y tercera posición con el 9% y el 8,8% respectivamente, mientras que la soja sin procesar quedó cuarta con el 6,6%. En el acumulado de enero a mayo, el crudo también lideró con el 9,3%, seguido por el maíz (8,7%) y la harina de soja (8,1%).
Este fenómeno se dio por una combinación de factores internos y externos. Por un lado, la guerra entre EE.UU. e Irán, que duró casi tres meses con el cierre del estrecho de Ormuz, disparó los precios internacionales a récords de cuatro años y obligó a los compradores globales a buscar nuevos proveedores fuera del Golfo Pérsico. Por el otro, el fuerte avance de Vaca Muerta y la finalización de obras clave de infraestructura, como el oleoducto VMOS que unirá Neuquén con la costa de Río Negro a fines de año, permitieron incrementar el volumen exportado en un 78,5% interanual. Dentro del mismo rubro, también crecieron las ventas de propano (278%), butano (87%) y naftas (32%).
A pesar de que el reciente acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán hizo retroceder el precio del crudo a menos de US$80 (un 40% menos que su techo de marzo), las expectativas locales siguen firmes. Juan Bosch, CEO de Saesa, explicó que la herencia del conflicto bélico hace que los compradores prefieran diversificar sus fuentes de abastecimiento, dejando a la Argentina en una posición de ventaja geográfica. Las proyecciones de la industria indican que las exportaciones energéticas podrían superar los US$36.000 millones para el 2030, apalancadas por los proyectos incluidos en el RIGI.
En sintonía, el presidente de YPF, Horacio Marín, se mostró sumamente optimista en un encuentro periodístico, asegurando que los planes de inversión para exportar petróleo y gas por barco resisten incluso valores internacionales más bajos. Además, adelantó que de cara a los proyectos de GNL previstos para 2027, a los clientes europeos asegurados como Alemania se sumaron ahora potenciales compradores de Asía, interesados en blindar su suministro tras los daños que dejó el bloqueo en el Medio Oriente.

