Linor atraviesa su peor crisis en Azara y confirmó 50 despidos. Caída de ventas, costos altos y meses de pérdidas ponen en riesgo la continuidad de la empresa.
Azara está viviendo días pesados después de que Linor, la empresa más grande de la localidad y motor del laburo para decenas de familias, confirmara cerca de 50 despidos. La noticia cayó como un baldazo de agua fría y encendió todas las alarmas en la zona, donde buena parte de la actividad depende del movimiento forestoindustrial.
El intendente Rodolfo “Neco” Kuinaschuk y el secretario de Gobierno Walter Alvez se acercaron a una reunión convocada por la propia firma para escuchar de primera mano qué llevó a semejante decisión. Según explicaron los directivos Juan Carlos Lorenzo y Marcos Gustavo Hultgren, la situación es crítica: más de seis meses operando con pérdidas, ventas desplomadas y costos de logística y transporte que se volvieron imposibles de sostener.
En pocas palabras: la ecuación no cierra por ningún lado y la continuidad de Linor está en riesgo. El recorte de personal, por duro que resulte, fue presentado como una medida inevitable para tratar de sostener la actividad mínima.
Kuinaschuk remarcó que la crisis no es un caso aislado: el sector maderero en todo el país está golpeado, y Azara lo siente en carne propia. El intendente adelantó que pedirá apoyo urgente a las autoridades provinciales para intentar frenar un deterioro mayor.
Mientras tanto, en el pueblo la preocupación va en aumento. Linor es uno de los pilares económicos de Azara y cualquier caída fuerte en su producción repercute directo en comercios, servicios y en la mesa de las familias.
Por ahora, el clima es de incertidumbre total. La comunidad espera respuestas concretas mientras la empresa atraviesa su momento más delicado en años y se intenta evitar que la situación termine en un cierre definitivo.





