Un efectivo del SPP está en estado crítico en el Hospital Madariaga. La justicia busca determinar si fue un intento de suicidio o un ataque, ya que no hallaron el arma en la casa.
Un halo de misterio envuelve el hallazgo de un agente del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de 45 años, quien lucha por su vida en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Madariaga. Lo que en principio podría haber parecido un hecho de autolesión se transformó en un rompecabezas para los investigadores por un dato clave: el arma de fuego no estaba en la vivienda.
El caso se conoció el pasado viernes 6 de febrero, cuando un familiar ingresó al domicilio del efectivo, ubicado sobre la calle Puerto Rico de Posadas, a metros de la avenida Alicia Moreau de Justo (ex 213). La escena era dantesca: el hombre presentaba una grave lesión sangrante en el cráneo y el ambiente mostraba signos de desorden, con objetos fuera de su lugar habitual.
El parte médico y las pruebas científicas
Tras el traslado de urgencia, los estudios radiológicos confirmaron que el paciente tiene fragmentos metálicos alojados en la cabeza, compatibles con un proyectil de arma de fuego. Debido a la complejidad del traumatismo craneoencefálico, los médicos decidieron no operar por el momento y esperar una evolución que permita una intervención segura.
Por su parte, la Policía Científica realizó pericias de rigor durante la madrugada del sábado. Los resultados preliminares indicaron:
-
Prueba de parafina: Arrojó resultado positivo (presencia de restos de pólvora), aunque esto solo indica que hubo cercanía con un disparo, no necesariamente que él haya gatillado.
-
Cámaras de seguridad: Registros del vecindario muestran al agente entrando a su casa antes de las 6:30 AM y, según trascendió, se lo vería en una secuencia interactuando con otra persona cuya identidad se desconoce.
La investigación judicial
El Juzgado de Instrucción 2, a cargo subrogante del magistrado Fernando Luis Verón, lidera la investigación. El hecho de que no se haya encontrado el arma reglamentaria ni ninguna otra en la escena es la principal sospecha que inclina la balanza hacia la participación de un tercero o un presunto hecho de robo seguido de agresión.
Los investigadores trabajan sobre dos hipótesis: un intento de suicidio donde alguien más retiró el arma antes de que llegara la policía, o un ataque directo. Por ahora, el estado del agente es reservado y su testimonio será vital si logra estabilizarse.

