La crisis de la yerba mate ya no se limita a protestas, asambleas tensas o reclamos al costado de la ruta. En silencio, empieza a avanzar sobre uno de los pilares más sensibles del sistema productivo misionero: las cooperativas.

Cuando una cooperativa entra en problemas, el impacto no se mide solo en balances o números rojos. Lo que queda en riesgo es el sustento de productores, familias enteras y pueblos que dependen de un cultivo que no se abandona de un día para el otro. El efecto dominó se siente rápido y profundo.

En las últimas horas, la preocupación creció fuerte dentro del sector yerbatero tras conocerse una situación financiera que encendió todas las alarmas. La falta de pagos, las obligaciones acumuladas y la ruptura de la cadena comercial empiezan a dejar al descubierto un escenario cada vez más frágil, que amenaza con arrastrar a otras entidades más pequeñas.

Recién al mirar los números aparece la dimensión real del problema: la histórica cooperativa La Hoja registra cheques rechazados por más de 1.200 millones de pesos, una cifra que expone una cadena de pagos cortada, productores sin cobrar y un entramado productivo que empieza a crujir con fuerza en Misiones.