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La fuga más «ecológica» y corta de la historia: escapaba en monopatín, se quedó sin batería y terminó preso

 

​Insólito episodio en la Avenida Zapiola. Un hombre de 37 años quiso hacerse el rápido en un monopatín eléctrico, pero el aparato lo dejó a pie en plena persecución. Mirá quién es el detenido.

 

 

​Hay delincuentes que parecen sacados de una comedia de enredos y lo que pasó este jueves a la noche en Posadas entra directo al ranking de lo más bizarro del año.

Eran cerca de las 21:30 cuando los efectivos de la Comisaría Sexta andaban de recorrida por la zona de la avenida Zapiola y calle Luchessi, y divisaron a un sujeto que se desplazaba muy campante en un monopatín eléctrico.

​Hasta ahí, todo bien, si no fuera porque el tipo, al ver el patrullero, se puso más nervioso que primerizo y decidió que era buena idea «picarle» al móvil policial con el monopatín.

El sospechoso dobló en las calles internas a toda marcha, creyendo que su vehículo ecológico iba a ser más ágil que la camioneta de la fuerza. Lo que nunca calculó este «piloto de pruebas» es que la tecnología tiene un límite: la autonomía de la batería.

​En medio de la adrenalina de la fuga, justo cuando intentaba meterse en un asentamiento de la zona, el monopatín hizo «clic» y se quedó mudo. La batería entregó el alma en el peor momento y el hombre pasó de ser un fugitivo veloz a un peatón desesperado que intentó seguirla a pie.

Cuando los policías lo alcanzaron, el tipo se puso como loco: repartió piñas, patadas y hasta usó el propio monopatín como escudo y arma para pegarle a los uniformados, dejando a dos efectivos con algunos machucones.

​Después de un forcejeo donde tuvieron que aplicarle técnicas de reducción porque no quería saber nada con las esposas, el hombre finalmente fue dominado.

Al preguntarle de dónde sacó el monopatín, empezó con un festival de contradicciones que no se creía ni él. El aparato quedó secuestrado porque, como ya se imaginarán, tiene toda la pinta de ser «ajeno».

​¿Quién es el protagonista de esta fuga fallida? Se trata de un viejo conocido de las actas policiales: Mariano Ariel G., de 37 años. El «Rápido y Furioso» de la Zapiola ahora duerme en la comisaría por resistencia a la autoridad y lesiones, mientras la policía investiga a quién le sopló el monopatín que lo terminó traicionando en plena huida.

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