En una charla íntima, José y María repasaron los errores de la búsqueda, las pruebas plantadas y sus sospechas sobre los siete acusados.
Los padres de Loan Peña se reunieron para reconstruir los hechos que cambiaron su vida para siempre. En la mesa del comedor, en el pequeño pueblo de Nueve de Julio, surgieron detalles reveladores sobre lo que ocurrió aquel jueves de junio y el análisis que hoy hacen sobre el círculo de personas que rodeó al niño antes de su desaparición.
José, el padre del menor, recordó que aquel día nadie sabía que él asistiría a la casa de su madre, pero que Loan, al enterarse del plan, insistió en acompañarlo.
Tras el almuerzo, José decidió dormir la siesta y, según asegura con firmeza, nadie le avisó que se llevarían al niño hacia el sector del naranjal. Por su parte, María destacó que su hijo no conocía la zona y que jamás se habría adentrado solo en el monte. «A él le gusta el campo, pero no para andar solo. Siempre pedía ir acompañado por un adulto», señaló la madre, añadiendo que es imposible que nadie haya escuchado un grito si el pequeño se hubiera extraviado por sus propios medios.
La familia coincide en una hipótesis sombría: al niño lo engañaron. Su hermano, también llamado José, sostiene que «lo endulzaron o le prometieron algo», ya que Loan era un niño despierto que no desconfiaba de los adultos con los que acababa de compartir la mesa. En este sentido, las críticas más duras recayeron sobre Laudelina y Antonio Benítez, a quienes acusan de saber exactamente qué sucedió en ese trayecto hacia el monte.
Además, la familia denunció una serie de irregularidades gravísimas en la conducción de la búsqueda inicial, que estuvo a cargo del hoy procesado comisario Walter Maciel. María relató el momento de angustia cuando recibió una noticia falsa: un policía le aseguró que ya habían encontrado al nene, pero cuando llegó la ambulancia, se dio cuenta de que su hijo no estaba allí. «Empecé a agradecer a todos, pero cuando bajaron y vi que no estaba Loan, nadie me respondió más», recordó con amargura.
El hermano del menor también sumó que la zona no fue preservada correctamente, permitiendo que se contaminara con el ingreso de mucha gente en lugar de cerrar los accesos al pueblo de inmediato.
Cuestionaron además los movimientos de otros acusados, como María Victoria Caillava y Carlos Pérez, quienes viajaron a otra provincia poco después del hecho alegando un turno médico.
Finalmente, la madre reclamó que la policía aún retiene su teléfono celular, privándola de ver las únicas fotos y videos que tiene de su hijo, mientras que a otros sospechosos se les permitió conservar sus dispositivos durante mucho más tiempo.

