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Más dudas que certezas en la muerte de Pablo

 

Durante la madrugada del miércoles 7 de enero, un hecho grave fue registrado en la Ruta Provincial N.º 4, en inmediaciones del acceso al balneario Cuatro Bocas, jurisdicción de Itacaruaré. En ese lugar, un joven fue hallado sin vida dentro de un vehículo incendiado, en un episodio que inicialmente habría sido presentado como un despiste seguido de fuego.

De acuerdo a la información preliminar, el rodado —una Renault Kangoo— habría salido de la calzada por motivos que se intentan establecer, quedando envuelto en llamas con su conductor atrapado en el interior. Tras extinguir el incendio, personal policial encontró un cuerpo completamente calcinado en el sector del conductor.

No obstante, con el avance de las actuaciones y luego de realizada la autopsia médico legal, el caso habría comenzado a rodearse de dudas, versiones contrapuestas y contradicciones que generan un fuerte interrogante en torno a lo sucedido.

Una de las inconsistencias señaladas por familiares y personas cercanas estaría vinculada al vehículo involucrado. Mientras en los informes iniciales se habría indicado que la Kangoo era de color blanco, allegados a la víctima aseguran que el rodado que utilizaba Pablo era de color gris, lo que habría despertado sospechas y pedidos de aclaración dentro del entorno más cercano.

A esto se sumarían versiones no oficiales que pondrían en tela de juicio la hipótesis del despiste. Incluso, se habría mencionado que el vehículo podría haber sido colocado en el lugar y que la mecánica del hecho no sería compatible con un siniestro vial común. De manera extraoficial, también trascendió la posibilidad de que el joven presentara signos de ataduras en sus manos, un dato que, de confirmarse, cambiaría de forma sustancial el rumbo de la investigación.

Hasta el momento, no existiría una versión oficial definitiva por parte de la Justicia ni conclusiones finales de las pericias técnicas. La causa continuaría en plena etapa investigativa, a la espera de informes forenses, peritajes del rodado y otros elementos clave.

La víctima sería Pablo, un joven de 26 años, oriundo del paraje Tres Esquinas, cuya identidad aún debería ser confirmada de manera fehaciente por los estudios correspondientes. En su entorno lo describen como una persona trabajadora y muy querida, y aseguran que no descansarán hasta conocer la verdad.

El reclamo es claro y se repite con fuerza entre familiares y allegados: justicia, justicia y justicia, para que se esclarezca qué ocurrió realmente esa madrugada y no queden dudas sobre una muerte que, lejos de cerrarse, suma cada vez más interrogantes.

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