El presidente Javier Milei encabezó este viernes el acto por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde defendió el rumbo económico de su gestión, apuntó contra el periodismo y el kirchnerismo, y volvió a insistir con su consigna de «abrazar las ideas de la libertad».
El presidente Javier Milei viajó este viernes a Santa Fe para cerrar el acto por el aniversario número 142 de la Bolsa de Comercio de Rosario, en el segundo foro económico que encabezó esta semana para reafirmar el rumbo de su gestión ante el sector empresarial.
«Dije lo que iba a hacer y lo hice»
Al inicio de su discurso, el mandatario fue contundente: «Dije lo que iba a hacer y lo hice», aseguró, y agregó una crítica directa hacia la clase dirigente local: «Acá no están acostumbrados a cumplir lo que prometen».
El Presidente remarcó el dato de 17 meses consecutivos de crecimiento económico y lanzó una chicana hacia sus críticos: «Entiendo que me odien y hasta puedo tener argumentos adicionales para que lo hagan, pero los datos son los datos».
La polémica sobre la morosidad y las tasas de interés
Milei también se refirió al debate sobre el aumento de la morosidad crediticia, un tema que generó cuestionamientos hacia la política económica del Gobierno. El mandatario defendió su gestión y consideró que se está usando políticamente una categoría propia del mercado: «No hay elementos para culpar a la política del Gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad. Están utilizando políticamente una categoría de mercado que entra en la definición de repugnante y se está tratando de cargar esas culpas sobre el Gobierno cuando el Gobierno anunció la política que iba a hacer y la cumplió», sostuvo.
Con un tono más elevado, el Presidente cuestionó a quienes reclaman por el nivel de las tasas: «¿Ustedes recuerdan todas las cosas que hicieron los que quieren que volvamos al pasado? Ahora entramos como imbéciles nuevamente diciendo: ‘No, el problema es la morosidad’. Me niego a creer que seamos tan pelotudos», expresó.
Sobre el debate en torno a las tasas de interés, argumentó: «La discusión pasó a si las tasas son de mercado o usurarias. Ahí apareció la figura del usurero. ¿Quién es el usurero? Aquel que cobra tasas por encima de lo que sería la tasa normal. ¿Y quién define qué es la tasa normal? ¿Alguien se puso a pensar por qué el usurero puede hacer ese tipo de operaciones? ¿No será que hay individuos que no califican en el mercado formal y terminan yendo a un mercado que está dispuesto a tomar más riesgos? Si yo voy a tomar más riesgo, ¿no sería normal que pida más retorno? Obviamente que una transacción más riesgosa va a tener incluida más tasa de interés», explicó.
Críticas al kirchnerismo y a la gestión de Alberto Fernández
El mandatario insistió con su habitual cuestionamiento al ideario opositor: «No puede ser que nos traguemos siempre el mismo verso del socialismo. O maduramos como sociedad o nos destruimos», expresó, y agregó: «Se puede definir el año que viene, si quieren ser un país grande hay que abrazar las ideas de la libertad».
En otro pasaje de su discurso, apuntó directamente contra la gestión de su antecesor, Alberto Fernández, en relación a la política sanitaria durante la pandemia: «El kiosco de los tests en la pandemia costó muchas vidas humanas», denunció. Y agregó, con un lenguaje crudo: «Cag… en el análisis económico le costó la vida a 100 mil argentinos. Ni les voy a contar lo de saltarse filas en las vacunas».
Un tinte más económico que político
Milei llegó al aeropuerto de Rosario alrededor de las 19 horas, donde coincidió con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, con quien el Gobierno nacional mantiene un vínculo institucional cordial y una posibilidad abierta de negociar una alianza electoral de cara al año próximo. Sin perjuicio de ese cruce, la visita del Presidente tuvo un perfil marcadamente más económico que político, en línea con la reafirmación de su programa de gestión que había hecho un día antes en el Council of the Americas.
Empleo, salarios y el balance de gestión
Durante su exposición, el mandatario defendió los indicadores del mercado laboral: «No aumentó el desempleo. Tampoco cayeron los salarios», remarcó, situando la desocupación en torno al 7,8% y sosteniendo que sólo el sector público perdió poder adquisitivo frente a la inflación.
Sobre ese punto, fue categórico ante el auditorio empresarial: «Si yo dije que voy a achicar el Estado, ¿qué tendría que pasar con los salarios públicos? Caer. ¿Alguno de ustedes está en contra de que caigan los salarios del sector público? Vamos, si son menos impuestos», remarcó.
En contraposición, sostuvo que el sector privado formal «está igual» que al inicio de su gestión, mientras que el sector informal —al que atribuyó cerca de la mitad de la economía nacional— «le está ganando más de 40%».
En el repaso de los números que suele usar como balance de gestión, el Presidente afirmó haber sacado a más de 14 millones de personas de la pobreza y celebró la caída del 85% de la inflación, además de destacar el dato de inflación mayorista de julio, del 0,8%. «¿Falta? Sí, claro que falta un montón. La foto sigue siendo horrible, pero la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina», sintetizó.
El gesto de Bullrich y la cautela interna
El discurso de Milei convive con una lectura más cautelosa dentro del propio espacio libertario. Un día antes, en un encuentro con empresarios en Palermo, la senadora Patricia Bullrich había señalado: «Lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana».
Según trascendió, el ministro Luis Caputo evalúa distintas medidas para reactivar el consumo —como créditos en dólares o baja de impuestos—, aunque todas se encuentran todavía en una etapa preliminar. En el oficialismo, además, descartaron que Milei vaya a autorizar algún esquema distributivo antes de las próximas elecciones.
En ese contexto, existe cierta preocupación puertas adentro del Gobierno sobre el impacto electoral de la situación económica: «Si la gente no registra un repunte en el bolsillo, por más que le digas que bajaste la inflación, vas a estar ajustado», reconocieron cerca de un despacho de Balcarce 50.

