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Una madre llegó al cuartel pidiendo ayuda a gritos tras un accidente doméstico. Bomberos tuvieron que intervenir con herramientas de corte en una noche de máxima tensión.

 

 

 

Una madre llegó a la dependencia de seguridad pidiendo auxilio a los gritos debido a que la pequeña manifestaba un dolor insoportable en una de sus manos. El personal de guardia tuvo que improvisar un operativo milimétrico con herramientas de corte ante el riesgo de una lesión irreversible.

 

 

 

El momento de angustia se vivió cerca de las 22:00 horas del viernes, cuando el movimiento habitual de la División Bomberos de Panambí se vio sacudido por la llegada intempestiva de una vecina. En medio de un llanto desconsolado, la mujer ingresó al lugar cargando a su hija de apenas 4 años, quien tenía uno de sus dedos atrapado y bloqueado por un objeto plástico.

 

 

 

La situación era crítica: la pequeña presentaba una inflamación severa en el dedo índice de la mano izquierda, lo que causaba un dolor agudo que no cesaba. La madre, superada por la impotencia, recurrió a los efectivos como última esperanza para evitar que el accidente derivara en un daño físico mayor o en una urgencia hospitalaria fuera de la localidad.

 

 

Al ver el estado de la menor, los efectivos de turno no perdieron un segundo. Evaluaron la extremidad y, ante la imposibilidad de retirar el objeto mediante maniobras simples, debieron recurrir a elementos de precisión disponibles en el cuartel. El trabajo fue de un nivel de tensión altísimo: cualquier error en el manejo de las herramientas de corte podría haber terminado en una lesión cortante grave para la mano de la niña.

 

 

Fueron varios minutos donde el silencio se apoderó de la dependencia, mientras el personal de la fuerza ponía todo su conocimiento y cuidado para desgastar el polímero sin tocar la piel de la pequeña. El desenlace de esta tensa jornada, que mantuvo en vilo a todo el personal de guardia, se definió recién cuando el objeto cedió ante la pericia de los rescatistas.