La aprobación de una designación para un tribunal federal dejó al descubierto fuertes cruces y pases de factura dentro de la bancada de La Libertad Avanza. El desencuentro desestabilizó la estrategia en el recinto, obligando a postergar leyes clave y abriendo un escenario de debate sobre las prioridades legislativas del Ejecutivo.
El clima de debate en la Cámara Alta estuvo lejos de la armonía pretendida por el Poder Ejecutivo. Una discusión que venía escalando a puertas cerradas terminó por detonar en pleno recinto, exponiendo con nitidez las diferentes terminales políticas y visiones estratégicas que conviven y chocan dentro de la propia bancada oficialista en el Senado.
La controversia se originó en torno al tratamiento del pliego judicial para cubrir una vacante en el Tribunal Oral Federal N° 3 de La Plata. A pesar de que la Casa Rosada había enviado horas antes una notificación formal para retirar la postulación de María Verónica Michelli, la votación avanzó en el recinto por la presión de bloques opositores y terminó con luz verde por 44 votos a favor, 18 en contra y 2 abstenciones.
Entre los rechazos militaron legisladores enrolados en los sectores internos que responden directamente a la Jefatura de Gabinete o a la presidencia de la Cámara de Diputados, mientras que la jefa de la bancada oficialista optó por abstenerse, evidenciando la falta de un criterio unificado.
Este desencuentro parlamentario es el emergente de una reunión de bloque sumamente tensa ocurrida en la antesala de la sesión. Allí, los pases de factura y los reproches en tono elevado ganaron la escena, con duras acusaciones hacia la conducción de la bancada por presuntas actitudes personalistas, exigiéndole una mayor alineación con el proyecto político del presidente Javier Milei. Desde el entorno de la conducción defendieron la postura argumentando un derecho de objeción de conciencia ante el retiro de los pliegos, asegurando que mantener los principios personales no condiciona el compromiso general con el rumbo del Gobierno.
Impacto en la agenda y los proyectos postergados
Los cortocircuitos internos terminaron por desestabilizar los planes trazados para la jornada legislativa de este jueves. El oficialismo no solo sufrió el revés de ver aprobado un pliego que el Presidente quería retirar, sino que además la oposición dialoguista aprovechó la dispersión para exigir modificaciones sustanciales a la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, forzando la postergación de su sanción en el recinto.
En los despachos oficiales reconocieron que fue un error estratégico intentar tratar un paquete de 50 dictámenes sobre un total de 73 habilitados, aunque justificaron la inclusión del polémico pliego judicial como una maniobra para cortar el desgaste político y pasar de página.
De cara al futuro inmediato, la conducción del bloque ya diseña una nueva reunión de urgencia para la próxima semana con el objetivo de encauzar la tropa y sellar la crisis. El oficialismo necesita recomponer líneas rápidamente para encarar negociaciones complejas con la UCR por el proyecto de ley Hojarasca —que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados— y reactivar el debate sobre la Reforma Electoral.
Respecto de esta última reforma, el Ejecutivo enfrenta un panorama cuesta arriba, ya que desde el propio Congreso se advirtió que no están garantizadas las voluntades para eliminar las elecciones PASO. Ante este freno, la Mesa Política nacional evalúa alternativas intermedias para reducir el costo fiscal, tales como transformar las primarias en optativas o aplicar un recorte del 20% en el financiamiento público para las campañas de los partidos políticos.
En paralelo, la cartera del Interior y diversos funcionarios nacionales intensifican los llamados telefónicos con gobernadores del interior para intentar amalgamar consensos básicos que permitan destrabar las iniciativas en el Congreso.

