Ocurrió este lunes a las 13:00. El estafador de 39 años fue fotografiado por la empleada y detenido en Wanda con cuchillos y un martillo en su poder.
Un hombre de 39 años terminó tras las rejas este lunes al mediodía luego de protagonizar una maniobra cinematográfica en la localidad de Puerto Esperanza.
El sospechoso se presentó en un lavadero de vehículos del barrio Kilómetro 10 con una historia bien ensayada: aseguró ser un empleado de confianza enviado por el dueño de una camioneta Volkswagen Amarok para retirar la unidad. Sin embargo, no contó con la perspicacia de la encargada del establecimiento, cuya rápida reacción evitó un perjuicio económico millonario.
La camioneta había sido dejada para su limpieza alrededor de las 07:00 de la mañana por su propietario real. Seis horas después, el estafador apareció en escena intentando «chapear» con el nombre del dueño. Lejos de entregar las llaves, la empleada del lavadero decidió actuar con cautela: le tomó una fotografía al sujeto sin que este se opusiera y llamó de inmediato al titular del vehículo para verificar la versión.
Persecución y captura en la vecina localidad
Al confirmar que se trataba de un engaño, el propietario dio aviso a la Policía de Misiones. Con la fotografía como prueba irrefutable, los efectivos de la Unidad Regional V iniciaron un operativo cerrojo. La audacia del sospechoso lo llevó a trasladarse rápidamente hacia la localidad de Wanda, donde finalmente fue interceptado por las patrullas sobre la avenida República Argentina.
Armado para el «trabajo»
El detenido, un hombre de 39 años identificado como Ariel Ulises W., permanece alojado en la comisaría local. Al momento de su requisa, los uniformados se llevaron una sorpresa: entre sus pertenencias ocultaba dos cuchillos y un martillo, elementos que ahora son materia de investigación para determinar si planeaba utilizarlos en caso de que el engaño fallara o para cometer otros ilícitos en la zona.
Fuentes policiales confirmaron que el propietario del rodado fue identificado como Raúl Oscar B. (41), mientras que el hombre detenido e imputado por el intento de estafa y hurto es Ariel Ulises W. (39), quien no pudo acreditar ningún tipo de vínculo legal o laboral con el dueño de la camioneta.
La camioneta permanece en poder de su dueño original, gracias a que una trabajadora no se dejó intimidar por el relato del «falso amigo».

