La cartera de Federico Sturzenegger contabiliza más de 2.300 adhesiones en entes descentralizados. Los acuerdos pagan el 90% del salario bruto por año trabajado y traban el reingreso por un lustro.
El Poder Ejecutivo nacional profundiza el proceso de reconfiguración y achicamiento de la planta de personal del Estado a través de la ejecución coordinada de planes de desvinculación de mutuo acuerdo. Bajo la conducción del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, la administración de Javier Milei mantiene el foco operativo sobre las estructuras de los organismos descentralizados y las empresas públicas, registrando más de 2.300 adhesiones en los primeros meses del año, mientras los equipos técnicos estudian la factibilidad de replicar este esquema en las dependencias de la administración central.
Las medidas, diseñadas bajo criterios de eficiencia presupuestaria, buscan consolidar la reducción sistemática del gasto en servicios civiles sin recurrir a esquemas de despido directo de alta conflictividad jurídica.
Estadísticas de adhesión y organismos afectados
Los informes preliminares emanados de Balcarce 50 indican que los planes de egreso voluntario alcanzaron niveles de ejecución considerables en sectores de servicios esenciales e infraestructura vial:
- Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES): Registró cerca de 1.170 desvinculaciones, lo que equivale de manera aproximada al 10% de la dotación global de la entidad.
- Dirección Nacional de Vialidad: El proceso concluyó con la baja de alrededor de 1.000 agentes estatales.
- Radio y Televisión Argentina (RTA): Bajo el régimen de intervención, la planta de personal consolidada se redujo en 252 puestos de trabajo.
Asimismo, la cartera ministerial que encabeza Federico Sturzenegger instrumentó convocatorias de retiro en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), la Sociedad del Estado Casa de Moneda y la operadora ferroviaria Belgrano Cargas y Logística S.A. Las proyecciones inmediatas contemplan la apertura de ventanas de adhesión en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y en el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI), cuya estructura de revista actual se aproxima a los 11.000 operarios.
Condiciones contractuales e impacto fiscal
Los acuerdos de cese laboral voluntario implementados por las autoridades nacionales contemplan pautas específicas de compensación económica y restricciones de reingreso al ámbito público:
- Indemnización: El Estado abona una suma equivalente al 90% del salario bruto por cada año de antigüedad de servicio computado por el trabajador.
- Cláusula de exclusión: Quienes suscriban la desvinculación quedan inhabilitados por un período legal estricto de cinco años para volver a desempeñarse en cualquier área o dependencia del Sector Público Nacional.
Desde el punto de vista financiero, las auditorías de Desregulación defienden la metodología argumentando que el costo de salida es inferior al de una indemnización por despido incausado tradicional y que, dependiendo del tramo de antigüedad del agente, el desembolso inicial se amortiza en un plazo menor a los doce meses, generando un ahorro neto corriente para las cuentas del Tesoro Nacional.
Reducción del empleo público general
La dinámica de contracción de las estructuras gubernamentales combina el vencimiento de designaciones transitorias, la no renovación de asistencias técnicas y los citados acuerdos voluntarios.
De acuerdo con las bases de datos de actualización del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondientes al mes de marzo, la dotación de la Administración Pública Nacional, los organismos descentralizados y las sociedades del Estado se ubicó en un total consolidado de 276.104 empleados.
La cifra oficial convalida una reducción interanual del 6,3% respecto a las mediciones estadísticas del mismo período del año previo. En el balance global de gestión, las autoridades calculan una disminución neta superior a las 65.000 colocaciones desde la asunción del Poder Ejecutivo.

