Con el apoyo de la UCR y el PRO, La Libertad Avanza consiguió dictamen. Se eliminó el polémico pago al 50% de las licencias médicas, aunque persiste la disputa por el uso de billeteras virtuales.
La Cámara de Diputados se prepara para una jornada maratónica este jueves a partir de las 14:00 horas. El objetivo: aprobar con modificaciones el ambicioso proyecto de reforma laboral.
Tras una tarde de negociaciones frenéticas en el plenario de comisiones, el oficialismo logró destrabar el texto al retirar los artículos más controvertidos que amenazaban con romper la alianza con los bloques dialoguistas.
Si el proyecto obtiene la media sanción, el cronograma legislativo ya está trazado: el texto regresará al Senado para su sanción definitiva el próximo viernes 27 de febrero. La convocatoria a la sesión especial cuenta con el respaldo de una amplia coalición que incluye a la UCR, el PRO, el MID y bloques provinciales como Innovación Federal, lo que garantiza al Gobierno los 132 legisladores necesarios para iniciar el debate, pese al rechazo de Unión por la Patria y la Izquierda.
Cambios de último momento: El «factor Sturzenegger» en retroceso
Para asegurar las 44 firmas del dictamen de mayoría, el oficialismo debió sacrificar uno de los puntos que más resistencia generaba tanto en el Congreso como en la opinión pública:
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Licencias médicas: Se eliminó el polémico artículo 44, que pretendía que las licencias por enfermedad o accidentes ajenos al trabajo se pagaran al 50% (o 75% con carga de familia). Tras la presión opositora, se mantendrá el esquema de pagos actual.
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Billeteras virtuales: El PRO y el MID firmaron en disidencia. Estos bloques insisten en habilitar a plataformas como Mercado Pago para el cobro de haberes, algo que el Senado había restringido únicamente a las entidades bancarias.
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Ejes centrales: A pesar de los cambios, el proyecto mantiene la rebaja de aportes patronales para nuevos empleos y la modificación del sistema de indemnizaciones (Fondo de Cese Laboral).
El camino a la sanción definitiva
El presidente del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, confirmó que el dictamen respeta en su gran mayoría lo votado previamente por la Cámara Alta, lo que facilita el trámite legislativo posterior. Durante el plenario, expusieron representantes sindicales y empresarios, marcando el pulso de una reforma que busca, según el Gobierno, «modernizar» las relaciones del trabajo, pero que para los sectores gremiales representa una pérdida de derechos adquiridos.
La sesión del jueves será el termómetro definitivo para medir la fuerza de los acuerdos políticos de la gestión de Javier Milei, en una semana marcada por la alta tensión social y las amenazas de paro general por parte de la CGT.

