Tras revelarse desfalcos, faltantes de máquinas y el uso irregular de combustible, una sorpresiva maniobra devolvió el poder al jefe comunal investigado por la justicia.
(Foto de PortalMisiones)
El escenario institucional del municipio atraviesa horas de extrema tensión. Tras una serie de auditorías que expusieron presuntas irregularidades millonarias y desmanejos de recursos públicos, el panorama político dio un giro de 180 grados en las últimas horas, desatando un verdadero vendaval en los pasillos del edificio comunal y un fuerte debate.
Todo comenzó cuando el intendente titular, Mario Peyer, debió apartarse de su cargo solicitando una licencia frente a una grave denuncia por acoso sexual radicada por una trabajadora del propio Concejo Deliberante. La presión había llegado desde lo más alto: el propio Gobernador Hugo Passalacqua le había sugerido dar un paso al costado hasta que la Justicia aclare su situación.
Fue en ese vacío de poder que asumió la intendencia de manera interina la concejal Norma Gularte, representante de La Libertad Avanza. En cuestión de días, la nueva administración empezó a levantar la alfombra y lo que encontró fue descrito como una «olla de corrupción impresionante».
Las auditorías revelaron la existencia de empleados «ñoquis», maquinarias esfumadas del corralón, herramientas del municipio escondidas en casas particulares y un rojo financiero alarmante. El dato que más indignó a los vecinos fue descubrir que el 60% del combustible pagado con fondos públicos era destinado al uso personal del alcalde en licencia y su familia.

Semejante radiografía causó un tembladeral en Caraguatay, evidenciando prácticas que la oposición señala como moneda corriente en varios municipios afines a la renovación. Ante esto, el aparato mediático oficialista no tardó en reaccionar, apuntando los cañones contra Gularte e instalando el miedo de que se venía una «motosierra brutal» que cortaría hasta la recolección de residuos.
Sin embargo, cuando el peso de las pruebas amenazaba con manchar a demasiados sectores, la estrategia cambió drásticamente. En una movida exprés durante la noche del miércoles, el Concejo Deliberante decidió revocarle la licencia a Mario Peyer, ordenando su regreso inmediato al Ejecutivo, a pesar de que la causa judicial por abuso sexual sigue abierta y sin resolución.
El desenlace de esta maniobra se materializó el jueves por la mañana. Peyer se presentó en las puertas de la municipalidad escoltado por efectivos de la policía provincial, ordenando el desalojo inmediato de la oficina principal para dar por terminado el interinato de Gularte.
Ya nuevamente instalado en el sillón municipal, Peyer habló con la prensa. Se mostró inquebrantable, afirmando que confía en que la Justicia misionera fallará a su favor y que no existen pruebas en su contra.
Lejos de explicar el faltante de herramientas o el desvío de combustible, el mandatario contraatacó: aseguró que todas las denuncias en su contra son falsas y anunció que ahora será él quien audite a fondo los días de gestión de Norma Gularte, acusándola de haber cometido múltiples irregularidades.





