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Salvados por la campana de Trump! EE. UU. mandó 800 millones de dólares para que Argentina no se quede sin reservas

financiamiento Banco Mundial Argentina

 

 

El Tesoro de los EE. UU. giró US$ 808 millones mediante DEGs para cubrir los intereses con el FMI. Es la tercera intervención de Scott Bessent en tres meses para blindar las reservas del BCRA.

 

 

 

En una muestra más de que la relación entre la Casa Blanca de Donald Trump y la gestión de Javier Milei es mucho más que fotos y abrazos, el Tesoro de los Estados Unidos volvió a meter la mano en la billetera para evitar que las reservas del Banco Central (BCRA) se evaporen.

 

 

 

Bajo la batuta de Scott Bessent, Washington concretó el pasado 29 de enero un giro de 808 millones de dólares que llegaron justo a tiempo.

 

 

 

 

 

¿Para qué sirve esta guita? Básicamente, para que este domingo Argentina pueda pagar los intereses que le debe al FMI sin tener que usar los dólares que tanto le costó juntar a Santiago Bausili durante el primer mes del año. Sin este auxilio, el pago de US$ 833 millones se habría «comido» casi el 75% de los dólares que el Central compró en enero, dejando las reservas netas prácticamente en el mismo lugar donde empezaron.

 

 

 

 

¿Cómo funciona este «truco» financiero?

 

 

 

 

La operación no fue un envío de billetes verdes en un avión, sino una ingeniería técnica con Derechos Especiales de Giro (DEGs). El Tesoro estadounidense transfirió estos activos de reserva a cambio de monedas convertibles, permitiendo que el país cumpla con el organismo multilateral sin drenar sus dólares físicos. Es la tercera vez en apenas tres meses que Bessent sale al rescate, confirmando que se ha convertido en el aliado más fiel del ministro Luis Caputo.

 

 

 

El blindaje del esquema libertario

 

 

 

Bessent ya es un «repetidor» en esto de ayudar a la Argentina:

 

 

 

 

 

Este apoyo no es solo financiero, es un mensaje político rotundo: para el gobierno de Trump, el experimento libertario en el Cono Sur es una prioridad estratégica. Sin embargo, no todas son rosas. Economistas de peso, como el propio Domingo Cavallo, vienen advirtiendo que esta fragilidad no puede durar para siempre y que, si no se acelera la salida del cepo cambiario, las reservas seguirán caminando por la cornisa.

 

 

 

Lo que se viene en febrero

 

 

 

 

Aunque este giro permite encarar la revisión de metas con el FMI con una sonrisa, el calendario no da tregua.

 

 

 

 

A finales de febrero, el Central deberá afrontar los compromisos de los bonos Bopreal, lo que pondrá a prueba nuevamente la capacidad de acumulación de divisas. Por ahora, el Gobierno de Milei respira gracias a sus amigos del Norte, pero el reloj del cepo sigue corriendo.

 

 

 

 

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