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Las conversaciones en Islamabad terminaron sin acuerdo. Donald Trump ordenó el desminado del Estrecho de Ormuz y la Guardia Revolucionaria iraní advirtió una respuesta «severa».

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Las conversaciones en Islamabad terminaron sin acuerdo. Donald Trump ordenó el desminado del Estrecho de Ormuz y la Guardia Revolucionaria iraní advirtió una respuesta «severa».

 

 

 

La diplomacia camina sobre el filo de la navaja. Tras una maratónica jornada de 15 horas de conversaciones en Islamabad, Pakistán, las delegaciones de Irán y Estados Unidos cerraron la noche de este sábado sin avances decisivos. Las «diferencias significativas» persisten, mientras la retórica militar en el Estrecho de Ormuz vuelve a encender las alarmas sobre el suministro mundial de petróleo.

 

 

 

 

Las negociaciones —consideradas históricas tras el ataque del pasado 28 de febrero— se retomarán recién este domingo por la mañana. Fuentes iraníes hablan de «graves desacuerdos», mientras que desde el entorno del presidente Donald Trump se mantiene una postura desafiante respecto al control de la vía marítima más estratégica del planeta.

 

 

 

 

La guerra por el Estrecho de Ormuz

 

 

 

 

El punto de máxima fricción ocurrió hoy en el mar. El Comando Central de EE.UU. confirmó que dos buques de guerra atravesaron el estrecho para realizar tareas de desminado. Trump fue tajante: «Vamos a abrir el estrecho aunque no lo usemos, porque hay otros países que están asustados o son débiles». El mandatario aseguró que la Marina comenzó a limpiar la zona de minas presuntamente colocadas por Teherán.

 

 

 

La advertencia de la Guardia Revolucionaria

 

 

 

 

La respuesta de Irán no se hizo esperar. La Guardia Revolucionaria advirtió que tratará “severamente” a cualquier buque militar que intente transitar por la zona. «La Armada tiene plena autoridad para gestionarlo», afirmaron los mandos navales iraníes, quienes sostienen que ellos controlan el flujo de crudo tras la escalada bélica iniciada a fines de febrero por la coalición entre EE.UU. e Israel.

 

 

 

 

Aunque fuentes citadas por CNN calificaron el diálogo de «positivo» en términos de intensidad, el futuro del estrecho sigue siendo un nudo gordiano que amenaza con paralizar la economía global si las conversaciones del domingo fracasan.

 

 

 

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