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«El Gobierno nacional armó un sistema de alerta sanitaria ante El Niño: así funciona en la región litoral»

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El Niño avanza sobre Sudamérica y el litoral argentino es zona de riesgo. Cómo funciona el nuevo sistema sanitario de respuesta rápida.

 

 

 

 

Con el fenómeno de El Niño ya en desarrollo y un impacto más fuerte esperado para el segundo semestre del año, el Gobierno nacional puso en marcha un sistema de monitoreo y respuesta sanitaria que combina tecnología satelital, hospitales móviles y coordinación con las provincias. El litoral —donde se ubica Misiones— figura entre las regiones que podrían verse más afectadas.

 

 

 

 

 

 

Los especialistas ya lo vienen advirtiendo desde hace semanas: El Niño llegó, y su impacto más fuerte en Sudamérica se sentiría recién en la segunda mitad del año. Ante ese escenario, Argentina avanzó en la creación de un sistema nacional de monitoreo y respuesta sanitaria pensado para anticiparse a los efectos del fenómeno climático e intervenir en tiempo real en las zonas más expuestas.

 

 

 

 

 

 

Una central de monitoreo con mapas en tiempo real

 

 

 

 

La estrategia fue impulsada por la Agencia Federal de Emergencias, en conjunto con el Ministerio de Salud de la Nación, y presentada ante la prensa por técnicos especializados en emergentología y sanidad. En el centro de este esquema hay una nueva central de monitoreo, montada dentro de la Dirección Nacional de Emergencias, que combina recolección de datos, análisis cartográfico y coordinación entre provincias.

 

 

 

 

«Lo que hicimos es crear una central de monitoreo dentro de la Dirección de Emergencia, donde adquirimos cuatro software que nos permiten, tres de ellos, recaudar información, que esa información la podemos volcar como datos dentro del cuarto software, que el software ese nos permite hacer los análisis en vez de sobre planillas de cálculo, sobre mapas directamente con geoposicionamiento para una atención sanitaria más rápida y mejor», explicaron desde el Ministerio.

 

 

 

 

 

 

 

El esquema funciona de manera federal: cada provincia puede cargar su propia información y acceder a los análisis de la plataforma, mientras Nación envía informes periódicos para que los equipos locales ajusten sus planes de contingencia.

 

 

 

Hospitales que se arman en horas

 

 

 

 

Uno de los puntos más fuertes del nuevo modelo es el despliegue territorial. El sistema contempla tres niveles de intervención: patrullas sanitarias móviles, puestos avanzados de estabilización y hospitales modulares de mediana y baja complejidad, que se instalan de forma escalonada según la magnitud del evento.

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos hospitales móviles pueden montarse en menos de 72 horas y quedar completamente operativos en solo 4 horas. Cada unidad modular cuenta con 60 camas, de las cuales 4 son de shock y 4 de terapia intensiva, además de una unidad de atención general.

 

 

 

El sistema ya fue puesto a prueba en situaciones reales. Durante la inundación de Bahía Blanca el año pasado, el hospital móvil ERMEH absorbió el 90% de la demanda sanitaria, lo que permitió que el hospital de mayor complejidad de la zona mantuviera su capacidad disponible para los casos más graves.

 

 

 

«Nos acoplamos con el hospital de campaña de mediana y baja y establecimos un trabajo conjunto con el sistema prehospitalario. Se acordó que todos los pacientes atendidos por los servicios prehospitalarios serían derivados a nuestro hospital de campaña. Además, difundimos esta información en la comunidad para que la población acudiera directamente a nuestro hospital. De esta manera, logramos reducir en casi un 90% la demanda en el hospital de cemento, que estaba destinado a casos de alta complejidad», señalaron fuentes del Ministerio de Salud.

 

 

 

 

 

 

 

El modelo también se aplicó en Tumbaya, Jujuy, donde se instaló un hospital en la base de un cerro para cubrir una zona alejada de centros de salud durante una gran concentración de personas.

 

 

 

El litoral, entre las zonas de mayor riesgo

 

 

 

Según los propios pronósticos oficiales, el impacto más fuerte de El Niño se concentrará en el litoral, el norte del país y parte de la cordillera, sobre todo entre noviembre y diciembre. Los antecedentes históricos indican que este fenómeno suele aumentar en un 60% la frecuencia de lluvias intensas, con riesgo de inundaciones repentinas, crecidas de ríos y deslizamientos de tierra — un dato que pone en alerta directa a provincias como Misiones, integrada a esa región.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para anticipar estos eventos, los equipos técnicos monitorean dos indicadores clave: el ROI (temperatura oceánica) y el SOI (índice atmosférico), comparando los patrones actuales con los de grandes episodios históricos de El Niño, como los registrados en 1982-83, 1997-98 y 2016-17.

 

 

 

«Los impactos del Niño se prevén con horas de anticipación. Uno puede saber que está dentro de un Niño fuerte o muy fuerte, pero el impacto en terreno es como todo en climatológico. Uno cuanto más se aproxima a la fecha de que se va a producir el evento, más exacta puede ser la predicción de ese evento», detallaron desde el Ministerio.

 

 

 

Vigilancia epidemiológica y trabajo en red

 

 

 

El sistema no se limita a la infraestructura física: también incorpora una dimensión epidemiológica clave. Los programas permiten geoposicionar pacientes, anticipar brotes y reforzar la vigilancia sanitaria en tiempo real.

 

 

 

«Podemos identificar un montón de cosas y estos software nos permiten geoposicionar los pacientes. Entonces, veremos dónde tenemos un paciente con una patología que puede significar un brote. Podemos hacer una contención anticipada de lo que puede suceder para que no se genere el brote», explicaron los técnicos consultados.

 

 

 

 

 

 

La plataforma, que utiliza el software Arcis para el análisis cartográfico, también integra el monitoreo de otros riesgos como incendios forestales, tormentas, viento zonda y actividad volcánica, todo desde una misma central de coordinación que conecta a Salud con Protección Civil, bomberos y otras áreas del Estado.

 

 

 

«El mapa, en vez de analizar los datos sobre una planilla de cálculo, nos permite analizar todo desde adentro de una cartografía. Esa es la ventaja que tiene el sistema», resumieron desde el Ministerio.

 

 

 

Con este esquema, el Gobierno nacional busca garantizar una respuesta sanitaria homogénea en todo el país frente a El Niño y a futuros eventos climáticos extremos, priorizando a las poblaciones más expuestas y evitando que una emergencia climática derive en una crisis de salud pública.

 

 

 

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