Vecinos de un sector de Itaembé Guazú vivieron horas de pánico por ataques de un motociclista. La policía montó un operativo cerrojo y logró capturarlo a medianoche.
Una motocicleta negra sin patente se convirtió en la pesadilla de los vecinos durante el último fin de semana. Tras una serie de ataques relámpago, la policía logró rastrear el rastro de la impunidad hasta dar con el responsable.
Según las denuncias que comenzaron a llover en la seccional local, un sujeto a bordo de una motocicleta de 150 cc recorría las calles con un solo objetivo: interceptar a transeúntes solitarios y despojarlos de sus pertenencias bajo amenazas.
El raid delictivo fue feroz y no discriminó edades. En uno de los episodios más indignantes, el delincuente abordó a un menor de edad que caminaba por el barrio, quitándole su teléfono celular antes de acelerar y perderse entre las manzanas del complejo habitacional.
El patrón se repitió al menos cuatro veces en cuestión de pocas horas, generando una psicosis colectiva entre los vecinos que se alertaban a través de grupos de WhatsApp.
El operativo cerrojo
Ante la gravedad de los hechos, se activó un trabajo coordinado entre la Comisaría Decimonovena y el personal de investigaciones del Nodo de Seguridad de Itaembé Guazú. Los efectivos comenzaron a cruzar datos de los testimonios: todos coincidían en una motocicleta negra «estilo S2», sin dominio colocado, y en la fisonomía del conductor.
Cerca de la medianoche, las patrullas intensificaron las recorridas encubiertas y los puestos de control en las vías de escape del barrio. El cerco se fue cerrando sobre el sospechoso a medida que la información de los investigadores señalaba los posibles puntos de ocultamiento.
El desenlace y la identidad del sospechoso
Alrededor de las 00:30 horas del domingo, la cacería llegó a su fin. En un procedimiento de precisión, la policía interceptó al motociclista y logró reducirlo antes de que intentara una nueva fuga. En el lugar, se procedió al secuestro de una Motomel S2 de 150 cc, el vehículo utilizado para los robos.
Finalmente, con el sospechoso ya esposado, las autoridades confirmaron su identidad: se trata de Juan José O., de 36 años, quien ahora permanece a disposición del Juzgado de Instrucción N.º 6, imputado por la seguidilla de asaltos que le devolvieron, finalmente, la calma a los vecinos del 508.

