En un giro histórico, Donald Trump anunció un marco de acuerdo con Mark Rutte (OTAN) sobre Groenlandia y el Ártico. A cambio de cooperación estratégica y defensa antimisiles, el presidente de EE. UU. suspendió los aranceles previstos para febrero. ¿Venta o alianza militar?
El mundo vuelve a mirar hacia el extremo norte. Este miércoles, Donald Trump sacudió el tablero geopolítico al anunciar que alcanzó un «marco de acuerdo» con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para definir el futuro de Groenlandia y la región ártica.
El anuncio no es solo una cuestión de mapas, sino de bolsillo: gracias a este entendimiento, Trump confirmó que no se aplicarán los aranceles que estaban programados para el 1 de febrero, una amenaza que tenía en vilo a los mercados europeos.
Para Trump, Groenlandia no es solo una isla de hielo, sino un activo estratégico vital frente al avance de Rusia y China. En su estilo característico, describió el lugar como un «bloque de hielo frío y mal ubicado» que, sin embargo, es la pieza que falta para garantizar la paz mundial.
Por primera vez, el mandatario descartó el uso de la fuerza para adquirir el territorio, pero dejó en claro que su equipo (encabezado por JD Vance y Marco Rubio) iniciará «negociaciones inmediatas» para discutir su adquisición o un control compartido sin precedentes.
Las claves del acuerdo en el Ártico:
- Adiós a los aranceles: El beneficio inmediato para la economía global es la suspensión de los impuestos a las importaciones que EE. UU. planeaba ejecutar en diez días.
- Seguridad y «Cúpula Dorada»: Trump mencionó la implementación de una defensa antimisiles llamada «Cúpula Dorada» en suelo groenlandés, lo que sugiere que la isla se convertirá en la base militar más avanzada de la OTAN.
- Soberanía en disputa: Aunque Trump habla de un «acuerdo para siempre», Dinamarca (dueña de la soberanía) ya salió a decir que la isla no está en venta. El Parlamento Europeo, por su parte, mantiene la guardia alta tras haber congelado acuerdos comerciales con Washington.
- El factor Rutte: El jefe de la OTAN parece haber actuado como mediador para evitar una ruptura total entre EE. UU. y Europa, reconociendo que el interés de Washington por el Ártico es una realidad que no se puede ignorar.
Este movimiento marca un nuevo capítulo en la competencia por los recursos naturales y las rutas comerciales que el deshielo está abriendo en el Polo Norte.
Mientras los mercados financieros celebran con alzas, la diplomacia internacional se pregunta cuánto de este acuerdo es una realidad tangible y cuánto es una estrategia de presión de Trump para conseguir lo que llama su «lugar en el mundo».

