Dos adultos protagonizaron una escena bizarra en un consultorio veterinario. La profesional se negó a atenderlos y advirtió sobre el «ejercicio ilegal» de la medicina.
El fenómeno de los therians —personas que aseguran tener una conexión espiritual o biológica con animales y adoptan sus conductas— ha cruzado una nueva frontera en Argentina. Lo que comenzó como una tendencia en redes sociales llegó esta semana a la vida real en San Luis, provocando un choque ético y profesional que dejó en alerta a los médicos veterinarios.
Verónica Veglia, presidenta del Colegio de Veterinarios de San Luis, relató un episodio que roza lo surrealista: dos personas de entre 30 y 40 años ingresaron a una clínica. Uno de ellos, completamente disfrazado de perro, exigía ser atendido y diagnosticado por moquillo, una patología viral grave que afecta el sistema respiratorio y nervioso de los caninos, pero que no se desarrolla en humanos.
La respuesta profesional: Entre la ley y el absurdo
Lejos de sumarse a la escena, la veterinaria actuante mantuvo la firmeza legal. «No puedo tratar una enfermedad en un ser humano», sentenció la profesional, quien derivó a los individuos a los centros de salud pública correspondientes.
Veglia fue tajante al explicar por qué la atención era imposible:
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Ejercicio ilegal: Atender a un humano bajo la matrícula de veterinario constituye un delito penal.
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Competencia profesional: El título habilitante es exclusivamente para animales no humanos.
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Riesgo de escrache: Los involucrados grabaron toda la secuencia, lo que fue calificado como una «situación violenta» y un intento de coacción a través de las redes sociales.
Un fenómeno que suma antecedentes violentos
Este no es un caso aislado. Hace apenas unos días, en Córdoba, el fenómeno therian mostró su cara más preocupante cuando una adolescente de 14 años denunció haber sido mordida por un joven que se identificaba como animal. La madre de la menor aseguró que su hija quedó con secuelas psicológicas y teme asistir al colegio.
En San Luis, el Colegio de Veterinarios ya ha comenzado a debatir protocolos de acción ante lo que consideran una tendencia creciente que pone en riesgo la libertad de trabajo de los profesionales y la seguridad sanitaria.

